La extracción de ácidos nucleicos es un paso crítico en cualquier flujo de trabajo molecular. La calidad del ADN o ARN obtenido condiciona la sensibilidad, la reproducibilidad y la fiabilidad de técnicas como NGS, PCR digital o qPCR. Frente a ello, plataformas integradas como el TRIO240 ofrecen un enfoque más estandarizado y reproducible.
¿Qué desafíos presenta la extracción de ácidos nucleicos en muestras FFPE y biopsia líquida?
La extracción de ácidos nucleicos en matrices como FFPE y biopsia líquida presenta desafíos muy específicos que afectan de forma directa a la sensibilidad de técnicas como NGS, qPCR o PCR digital. En FFPE, la fijación con formol genera entrecruzamientos y una intensa fragmentación del ADN y ARN, mientras que la parafina actúa como una barrera física que dificulta los procesos de lisis y purificación, haciendo imprescindible una preanalítica estrictamente controlada. En biopsia líquida, el reto principal es la bajísima concentración de cfDNA y, especialmente, de ctDNA, extremadamente fragmentado y fácilmente diluido por ADN genómico liberado por hemólisis mínima, lo que exige métodos de extracción optimizados para recuperar fragmentos cortos y minimizar cualquier variación preanalítica
Utilidad de los métodos manuales y semiautomatizados de procesamiento
Los métodos manuales y semiautomatizados siguen teniendo un papel importante en laboratorios con cargas moderadas de trabajo o que necesitan flexibilidad en el procesado. En el enfoque manual clásico, especialmente relevante para FFPE, el técnico debe desparafinizar, lisar y purificar la muestra, pasos muy sensibles en los que la eficiencia depende directamente de la precisión del operador, del control térmico y de la uniformidad del tratamiento químico.
En los sistemas semiautomáticos, como Genix 20 o Genix 32, la desparafinización continúa siendo externa, pero la fase de purificación mediante beads magnéticas se automatiza, lo que reduce parte de la variabilidad sin renunciar a la capacidad de adaptar los protocolos según el tipo de muestra.
En biopsia líquida, estos métodos requieren kits específicos y el manejo de grandes volúmenes de plasma lo que incrementa la manipulación y, con ello, el riesgo de pérdida de cfDNA o de alteraciones en la recuperación de fragmentos cortos.
Por ello, aunque estos sistemas ofrecen versatilidad, bajo coste inicial y buen rendimiento en volúmenes de trabajo reducidos, su dependencia del operador, la variabilidad introducida en matrices complejas y la necesidad de múltiples intervenciones limitan su reproducibilidad y eficiencia en flujos moleculares exigentes.
- Desparafinización externa en FFPE, dependiente del operador.
- Variabilidad en tiempos de incubación y lavados, que afecta al rendimiento.
- Mayor riesgo de contaminación cruzada, especialmente en flujos con alta manipulación.
- Dependencia del técnico, lo que dificulta la reproducibilidad entre turnos.
- Control térmico limitado, especialmente relevante en tejidos fijados.
¿Cómo se comparan los métodos manuales y semiautomatizados con un sistema integrado?
En la práctica diaria de un laboratorio clínico, los métodos manuales resultan difíciles de sostener: requieren una dedicación continua del técnico, son lentos y añaden una carga operativa incompatible con los volúmenes actuales.
Los sistemas semiautomatizados han supuesto un avance, pero siguen arrastrando un problema clave en FFPE: la desparafinización permanece como un paso externo que obliga a una intervención adicional, a menudo mínima en tiempo pero inevitable, y que además exige supervisar el proceso cuando el tejido es limitado o especialmente delicado. A ello se suman las limitaciones inherentes a los reactivos empleados, desde el uso de xileno (tóxico y poco adecuado para entornos asistenciales) hasta alternativas más seguras que requieren incubaciones prolongadas que pueden retrasar el diagnóstico.En biopsia líquida ocurre algo similar: el manejo de grandes volúmenes y cargas sucesivas hace que, incluso con equipos semiautomatizados, la intervención humana siga siendo constante.
Frente a este modelo, un sistema completamente integrado permite introducir directamente los cortes de FFPE en el equipo y delegar todo el flujo en un proceso cerrado y estandarizado, eliminando puntos de intervención, reduciendo tiempos y ofreciendo una experiencia mucho más cómoda y reproducible para el laboratorio. Por ejemplo, el IntellPrep TRIO240, es un sistema que permite consolidar en un único equipo las funciones preanalíticas críticas:
- la extracción automatizada de ácidos nucleicos, incluyendo
- la desparafinización integrada en muestras FFPE,
- la cuantificación fluorométrica basada en Qubit,
- la normalización automatizada de la concentración del DNA eluido y
- el pipeteo preciso para la preparación de placas de PCR,
- permitiendo incluso trabajar hasta con cuatro mastermix diferentes en un mismo run.
Gracias a esta integración funcional, el IntelliPrep TRIO240 permite procesar directamente FFPE, plasma, sangre total o DBS sin pretratamientos externos y completar todo el flujo, desde la desparafinización automatizada y la extracción de ácidos nucleicos hasta la cuantificación fluorométrica tipo Qubit, la normalización del eluido y la preparación de placas de PCR con hasta cuatro mastermix por run en un único instrumento. Esta consolidación reduce al mínimo la intervención del técnico, evita manipulación adicional en muestras sensibles como FFPE o cfDNA, y garantiza que el volumen, la concentración y la distribución final del material extraído lleguen a los ensayos posteriores de forma uniforme, estandarizada y totalmente trazable.

Y entonces ¿Qué sistemas automáticos para desparafinización de tejidos sería más adecuado?
Frente a Métodos comunes de desparafinización en histología, los sistemas integrados como el TRIO240 representan un enfoque orientado a la estandarización completa del proceso. Una de sus aportaciones más relevantes es la desparafinización automatizada, que elimina el paso manual más crítico en el tratamiento de FFPE. El control térmico programable, con rangos que pueden oscilar entre 37 °C y 90 °C, permite aplicar rampas de calentamiento uniformes que favorecen la lisis del tejido sin incrementar la fragmentación del ADN. La agitación controlada mejora la penetración de los reactivos en bloques densos, y la automatización de los lavados reduce la presencia de inhibidores que podrían interferir en PCR o NGS.
En biopsia líquida, el TRIO240 aporta un nivel de control que resulta difícil de alcanzar con métodos manuales. El procesamiento automatizado de volúmenes de plasma entre 1 y 5 mL minimiza la manipulación del técnico y reduce la liberación accidental de ADN genómico. Los protocolos están diseñados para preservar fragmentos cortos de cfDNA, típicamente entre 160 y 180 bp, y para maximizar la recuperación de material en muestras con baja carga tumoral.
Para reforzar la comprensión, conviene destacar algunos puntos clave:
- La desparafinización integrada elimina el paso más variable y manualmente demandante del tratamiento de FFPE.
- La automatización reduce el riesgo de contaminación cruzada.
- La trazabilidad completa facilita auditorías y acreditaciones.
- La reproducibilidad deja de depender del operador y pasa a depender del sistema.
¿Qué impacto tiene la automatización completa en la reproducibilidad y la calidad analítica?
Más allá de la calidad del material genético, la automatización completa aporta beneficios operativos que no deben subestimarse. Sistemas automatizados como el TRIO240 permite procesar hasta 24 muestras por ciclo, con una trazabilidad completa del proceso gracias al registro automático de tiempos, temperaturas y pasos ejecutados, además de la identidad de la muestra. Esta información resulta especialmente valiosa en entornos acreditados, donde la documentación de la preanalítica es tan importante como el propio resultado.

La reducción de la manipulación manual disminuye el riesgo de contaminación cruzada, un aspecto crítico en laboratorios con alta carga de trabajo o con muestras de baja concentración. Además, la estandarización del proceso permite obtener resultados más consistentes, lo que se traduce en una mayor fiabilidad analítica y en una menor necesidad de repetir muestras.
La comparación entre sistemas como Genix 20 y Genix 32 y un sistema integrado como el TRIO240 no pretende desmerecer a ninguno de estos sistemas. Siguen siendo herramientas útiles y adecuadas para muchos laboratorios, especialmente aquellos que necesitan flexibilidad o que trabajan con muestras más sencillas como hisopos, sangre total, saliva y otros líquidos biológicos. Sin embargo, cuando el objetivo es minimizar la variabilidad preanalítica, mejorar la reproducibilidad o trabajar con matrices especialmente delicadas, la automatización completa ofrece ventajas claras.
La elección entre un método manual, semiautomatizado o integrado depende en última instancia de las necesidades del laboratorio, del tipo de muestras que procesa y del nivel de exigencia analítica requerido. En un contexto donde la sensibilidad y la precisión son cada vez más importantes, especialmente en aplicaciones como NGS o PCR digital, la automatización completa se perfila como una herramienta clave para garantizar resultados robustos y comparables.
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