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Screening de cáncer colorrectal y el papel estratégico del laboratorio en la detección precoz

El cáncer colorrectal es uno de los tumores con mayor potencial de prevención y curación cuando se detecta a tiempo. Sin embargo, su impacto depende de que cada eslabón del programa de cribado, desde la toma de muestra hasta la emisión del resultado, funcione con precisión. En este contexto, el laboratorio clínico deja de ser un simple ejecutor de pruebas para convertirse en pieza clave de todo el circuito asistencial.

El cáncer colorrectal (CCR) es la segunda causa de muerte por cáncer en España y la tercera a nivel mundial. A pesar de ello, es también uno de los tumores en los que el cribado poblacional ha demostrado un mayor beneficio. Cuando se detecta en fases iniciales, la supervivencia a cinco años supera el 90 %.

En la mayoría de los casos, el cáncer colorrectal se desarrolla de forma lenta, siguiendo una secuencia conocida como adenoma-carcinoma, que suele prolongarse entre 10 y 15 años. Este largo periodo de evolución ofrece una oportunidad clave para detectar y eliminar las lesiones precancerosas antes de que lleguen a convertirse en un tumor.

El screening o cribado del cáncer colorrectal consiste en un conjunto de pruebas que se ofrecen de forma sistemática a personas sin síntomas para detectar lesiones precancerosas o tumores en fases tempranas, antes de que aparezcan los primeros signos de la enfermedad. El objetivo es identificar el cáncer cuando todavía puede prevenirse o tratarse con mayores posibilidades de éxito.

En España, el cribado del cáncer colorrectal forma parte de la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud desde 2014, según la Orden SSI/2065/2014, de 31 de octubre. Aunque cada comunidad autónoma gestiona su propio programa, en la actualidad estos se dirigen, de manera general, a hombres y mujeres de entre 50 y 69 años. No obstante, varias comunidades ya han ampliado la edad de participación hasta los 74 años.

Por lo general, la prueba se realiza cada dos años y las personas que forman parte de la población diana reciben una invitación para participar, junto con el dispositivo para recoger la muestra, que posteriormente entregan para su análisis. Si el resultado es positivo, se les cita para realizar una colonoscopia.

El éxito del programa no depende solo de la fiabilidad del test, sino también de que todo el proceso, desde la invitación, la participación y hasta el seguimiento de los casos positivos, se lleve a cabo de forma adecuada y dentro de los plazos establecidos.

El test inmunoquímico de sangre oculta en heces (FIT, Fecal Immunochemical Test) es la herramienta de primera línea en los programas de cribado poblacional y reúne varias características que favorecen su utilización.

A diferencia del antiguo test de guayaco (gFOBT), el FIT detecta específicamente hemoglobina humana mediante anticuerpos monoclonales, lo que elimina interferencias dietéticas y farmacológicas, y aumenta la especificidad diagnóstica. Además, es una prueba cuantitativa, muy sensible y no invasiva que puede realizarse desde el domicilio y que requiere una cantidad mínima de muestra. Permite seleccionar a las personas que presentan una concentración de hemoglobina fecal por encima del umbral establecido, y que, por tanto, deben ser estudiadas mediante colonoscopia.

Desde el punto de vista del laboratorio, el FIT cuantitativo ofrece importantes ventajas:

  • Permite establecer puntos de corte ajustables (habitualmente 10-20 µg Hb/g heces)
  • Proporciona datos de concentración que pueden correlacionarse con el riesgo de lesión avanzada.
  • Facilita la automatización en plataformas de alto rendimiento

La estandarización del umbral de positividad es un elemento crítico que cada laboratorio debe calibrar en función de la capacidad colonoscópica de su entorno asistencial.

Un resultado positivo en el test de sangre oculta en heces no equivale a un diagnóstico de cáncer. Significa que se ha detectado hemoglobina humana por encima del umbral establecido, lo que indica la necesidad de una exploración endoscópica para determinar el origen del sangrado. La colonoscopia es la prueba de referencia en este paso.

Estadísticamente, solo entre el 5 y el 10 % de los individuos con FIT positivo presentarán un carcinoma. En cambio, entre el 30 y el 40 % se identificarán adenomas avanzados (lesiones precancerosas), mientras que en el resto los hallazgos serán benignos o la colonoscopia resultará normal.

Este perfil de positividad refuerza la importancia del laboratorio en comunicar el significado del resultado con precisión, tanto a los clínicos que gestionan la derivación como a los sistemas de información que generan los mensajes al paciente.

La evidencia científica sobre el beneficio del cribado de CRC es sólida y consistente. Los estudios de cohorte y los ensayos clínicos aleatorios han demostrado que los programas de cribado basados en FIT reducen la mortalidad por CRC entre un 25 y un 40 % en la población diana.

Para el sistema sanitario, la detección precoz se traduce en una reducción de la carga asistencial vinculada al tratamiento del cáncer en estadio avanzado, con menos cirugías complejas, menos ciclos de quimioterapia y menor necesidad de cuidados paliativos. Para el laboratorio, representa una oportunidad de demostrar su valor estratégico dentro de la cadena asistencial, más allá de la función diagnóstica convencional.

Desde la perspectiva del paciente, un resultado positivo en el test de cribado permite iniciar el estudio diagnóstico, generalmente mediante colonoscopia, en un momento en que la lesión todavía es extirpable con mínima morbilidad. Esta ventana de oportunidad es, precisamente, la que el laboratorio preserva con cada proceso analítico bien ejecutado.

La eficacia de un programa de cribado de CRC no depende únicamente de la precisión analítica del test, sino también del grado de participación de la población diana.

En programas bien organizados de países como los Países Bajos, Dinamarca, Suecia o Escocia, donde el kit FIT se envía directamente al domicilio del ciudadano acompañado de material informativo de calidad, las tasas de participación superan el 60-70 %. En cambio, en entornos menos organizados o con menor acceso, las tasas de adhesión pueden caer por debajo del 25 %.

En este contexto, la facilidad de uso del dispositivo de recogida de heces resulta ser un factor crítico. Estudios de usabilidad comparativa han demostrado que los pacientes prefieren dispositivos que sean sencillos de manejar, higiénicos y fáciles de cerrar tras la recogida de la muestra. Estos factores inciden directamente en la tasa de devolución del test y, por tanto, en la adherencia global al programa. Una mala experiencia con el dispositivo de recogida puede convertirse en una barrera real para la participación.

Además, la participación también está influida por factores sociodemográficos como el sexo, la edad, el nivel socioeconómico o el origen étnico. En general, las mujeres muestran mayores tasas de adhesión que los hombres, y los grupos de mayor nivel socioeconómico participan con más frecuencia.

Desde el laboratorio, contribuir a mejorar la adherencia implica, entre otras cosas, garantizar tiempos de respuesta ágiles, emitir informes claros y participar activamente en la evaluación y mejora continua de los procesos preanalíticos que condicionan la calidad de las muestras recibidas. Como referencia, los programas de cribado recomiendan comunicar los resultados en un máximo de 5-10 días hábiles desde la recepción de la muestra.

El FOB Gold Tube es el dispositivo de recogida de heces diseñado por Sentinel para uso tanto doméstico por parte del paciente como profesional en entornos sanitarios.

Desde el punto de vista del diseño, el tubo cuenta con un tapón verde formado por un stick de recogida, cuyas ranuras garantizan que haya una cantidad estandarizada de heces. El cuerpo central es transparente y no comprimible, lo que permite verificar visualmente que la muestra ha sido tomada correctamente, y dispone de un septo de separación interior que retiene los excesos de material fecal para evitar la saturación del buffer. En el extremo opuesto, un tapón sellado y perforable garantiza la seguridad e integridad del operador del laboratorio ya que no es necesario abrir el tubo para el análisis.

tubo-fobgold-sentinel

El tubo contiene buffer estabilizante, que garantiza la estabilidad de la hemoglobina durante 14 días a temperatura ambiente y hasta 32 días a 2-8 °C, cubriendo ampliamente los plazos de recogida doméstica y transporte postal habituales en los programas de cribado. El tubo presenta un diámetro estándar compatible con los sistemas de preanalítica automatizada y los sistemas de automatización total del laboratorio (TLA).

La gama FOBGold line utiliza el mismo kit de reactivos y el mismo tubo de recogida tanto para el cribado poblacional como para el diagnóstico de pacientes sintomáticos en el laboratorio hospitalario de rutina. Para el laboratorio, esto se traduce en una gestión de stock única, sin necesidad de mantener referencias diferenciadas por tipo de programa, y en procesos de compra, almacenamiento y control de caducidades más simples.

En cuanto a los instrumentos, Sentinel ofrece dos analizadores para prueba fecal que permiten adaptar la elección al volumen real de trabajo:

  • El SENTiFIT 800 está orientado a laboratorios de alto volumen o programas de cribado centralizados. Alcanza hasta 550 pruebas/hora y admite conexión a sistemas TLA, lo que facilita su integración en flujos de trabajo automatizados y reduce la intervención manual en laboratorios con mucha carga de muestras.
  • El SENTiFIT 270 procesa hasta 270 pruebas/hora y está pensado para laboratorios con volúmenes medios-bajos o para centros con varios puntos de cribado regional. Sobre esta misma plataforma puede determinarse también calprotectina fecal de forma cuantitativa (gama CALiaGold line), lo que permite consolidar ambas determinaciones en un único equipo y reducir así la necesidad de mantener analizadores separados.

En definitiva, el éxito de los programas de cribado de cáncer colorrectal no depende solo de disponer de una prueba eficaz, sino de establecer un circuito accesible para la población, fiable desde el punto de vista analítico y eficiente para el laboratorio.

En un contexto en el que el diagnóstico precoz del CRC puede salvar vidas mediante pruebas no invasivas, sencillas y reproducibles, el laboratorio de bioquímica no actúa como un elemento de apoyo, sino como la columna vertebral del programa. El laboratorio ocupa una posición central en la cadena de valor del cribado, por lo que resulta esencial contar con soluciones integrales que aseguren la calidad, la trazabilidad y la continuidad del proceso, desde la recogida de la muestra hasta la emisión del resultado y la posterior toma de decisiones clínicas.

Si su laboratorio necesita optimizar el flujo preanalítico, reforzar la trazabilidad o evaluar soluciones específicas para el cribado de cáncer colorrectal, nuestro equipo de expertos en Análisis Clínicos está a su disposición para acompañarle en cada fase del proceso. Puede contactar con nuestros especialistas para recibir asesoramiento técnico adaptado a las necesidades de su entorno asistencial.

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